

Al fin terminó la distracción institucional que se montó para intentar destituir a un vocal del Tribunal Superior de Justicia sin causales reales. Terminó el show. Terminó la pérdida de tiempo. Y terminó, sobre todo, otra demostración de que el gobernador Claudio Vidal está más preocupado por mover piezas de poder que por gobernar.
Mientras los problemas de la provincia se agravan, mientras las familias no llegan a fin de mes y mientras los municipios esperan respuestas, el gobierno provincial gastó semanas enteras en un proceso que nació viciado y murió por falta de fundamentos. La derrota es política, jurídica y conceptual. Y es del gobernador.
Porque mientras se entretenían con esto, no resolvieron nada de lo que preocupa a la gente.
Ni salarios.
Ni empleo.
Ni educación.
Ni Salud.
Ni industria.
Ni seguridad.
En vez de gobernar, Vidal se refugia en cambios cosméticos en el gabinete, como si rotar nombres pudiera reemplazar la falta de rumbo. Sigue gestionando el Estado como si fuera una empresa privada, donde él es el dueño y el resto simples operadores. Una lógica que no trae justicia social ni desarrollo real. Solo ajuste, improvisación y obediencia al gobierno nacional.
Porque no se puede hablar de defender Santa Cruz mientras se acompañan y se plantean políticas que golpean a los trabajadores, a los jubilados y a los sectores más vulnerables.
Mientras tanto, los docentes siguen con salarios estancados y miles de trabajadores petroleros perdieron su fuente laboral. Esa es la realidad que no publica en redes.
El mensaje es claro:
Vidal ya no representa el cambio que prometió.
La absolución de Fernando Basanta no es solo un cierre administrativo: es la confirmación de que este intento de remover a un juez del Tribunal Superior no cumplía con los requisitos mínimos que exige la Constitución.
No había causales.
No había sustento.
No había seriedad. institucional.
Solo había un objetivo político que fracasó.
Santa Cruz necesita un gobierno que vuelva a mirar la realidad, que deje de perseguir sombras y empiece a resolver problemas.
Necesita un rumbo.
Necesita prioridades.
Necesita recordar que gobierna para trabajadores, para familias que viven de su empleo, para una provincia que merece planificación, no impulsos personales.
Hoy quedó claro que, cuando un poder se desvía del camino institucional, termina chocando.
--/















Fortalecimiento de la infraestructura urbana mediante la adquisición de insumos y equipamiento
28 de Noviembre27/03/2026

