


Menna cambia patrimonio por salud y desafía la lógica del trámite provincial

Este miércoles, el jefe comunal viajó a Río Gallegos y se sentó frente a la ministra de Gobierno de la provincia, María Belén Elmiger, con algo bajo el brazo que no era un pedido de fondos ni una queja acumulada. Era una propuesta. Una de esas propuestas que, cuando se leen despacio, revelan una lógica diferente a la del trámite burocrático habitual.
Según informó oficialmente el municipio, Menna entregó a la ministra la tasación formal del edificio donde funciona la delegación de la Caja de Servicios Sociales en Río Turbio, y planteó un esquema de canje que pocas veces se ve en las transferencias patrimoniales entre municipios y provincia. En lugar de pedir dinero por el inmueble, pidió cobertura de salud. Específicamente, solicitó la incorporación inmediata a la CSS de todos los trabajadores municipales que hoy permanecen fuera del sistema de obra social provincial.
La distinción no es menor. Hay una diferencia enorme entre un intendente que le transfiere un activo a la provincia y recibe plata, y uno que lo hace para garantizar que su gente tenga médico. La primera es una transacción. La segunda es una política.
El trasfondo de esta movida tiene historia. La falta de cobertura de salud para parte de la planta municipal no es una novedad en Río Turbio, y tampoco lo es la complejidad de las relaciones entre el municipio carbonífero y las estructuras provinciales, que durante años han operado en tensión sobre distintos ejes, financieros, administrativos, políticos. Lo que sí es novedoso es que Menna encontró en este edificio una palanca para destrabar algo que venía acumulando presión desde hace tiempo, una deuda concreta del sistema hacia sus propios trabajadores.
Que la propuesta haya llegado a la mesa de la ministra Elmiger en una reunión formal en Casa de Gobierno, y que el expediente con la tasación haya sido recepcionado para derivarse a las áreas legales y técnicas de la provincia, es en sí mismo un avance. No es el final del camino, la provincia evaluará la viabilidad técnica y los alcances administrativos antes de cualquier compromiso, pero es el comienzo de un proceso que hasta ahora no había comenzado.
Según informó oficialmente el municipio, de concretarse el acuerdo representaría una solución a una de las demandas prioritarias de los trabajadores. Esa frase, en el lenguaje medido de los comunicados oficiales, carga con algo que vale la pena subrayar. Hay trabajadores que hoy van al médico sin cobertura, o que directamente no van. Hay familias que sostienen servicios esenciales para toda la comunidad y que, sin embargo, no tienen garantizada la atención médica que debería ser un piso mínimo para cualquier empleado del Estado.
Menna eligió usar un activo municipal no para equilibrar una caja ni para financiar una obra, sino para cerrar esa brecha. Y lo hizo planteando el problema en los términos correctos, no como una transferencia patrimonial, sino como una operación en clave de derechos.
Río Turbio lleva años navegando contextos difíciles. La dependencia estructural de YCRT, las tensiones presupuestarias, la distancia física y política con la capital provincial, la complejidad de administrar un municipio que es también una comunidad minera con identidad propia. En ese marco, cada decisión de gestión que logra mover algo que estaba trabado tiene un peso específico que no siempre se aprecia desde afuera.
Ahora resta aguardar una respuesta favorable desde el Gobierno Provincial.

















