
Chapa: "Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia"
Mirada Sur
Chapa abrió su intervención saludando a las autoridades presentes, al intendente Darío Menna, al diputado nacional, al diputado por el pueblo, al juez de paz, al exconcejal Mario Bucaray y a todos los vecinos y medios que se acercaron a la plazoleta. Desde el arranque dejó en claro el espíritu de su palabra: recordar no como ritual, sino como advertencia.
Explicó que el golpe del 24 de marzo de 1976 fue el primero en el que las tres fuerzas armadas actuaron de manera coordinada, repartiéndose el poder y la represión por igual. Señaló que no actuaron solos, que tuvieron cómplices civiles y apoyo de sectores que prefirió no nombrar en ese momento, pero que el objetivo estaba claro desde el principio: retroceder las reformas económicas y sociales del peronismo e instaurar un nuevo orden. Un país sin huelgas, una clase obrera obediente, un Estado sin intervención en la economía y sin distribución de la riqueza.
Fue en ese punto donde Chapa hizo el primer clic con el presente. "Retroceder en las reformas económicas sociales e instaurar un gobierno social no es diferente con lo que ocurre actualmente", dijo, y enumeró sin rodeos: modificación de la ley laboral, jubilados con sueldos por debajo de la línea de pobreza, y un gobierno que afirma haber sacado a quince millones de argentinos de la pobreza. "Todo esto es no tener visión de la realidad social y económica de la República Argentina", sentenció.
Sobre la represión, Chapa fue preciso y sin concesiones. Describió cómo la dictadura usó la palabra "subversivo" como etiqueta para disciplinar a cualquiera que pensara diferente, estudiante, obrero o sindicalista. Contó que el nivel de censura llegó al absurdo de considerar subversiva a la matemática moderna, de ordenar el secuestro de libros que tuvieran en sus páginas las palabras "Cuba" o "Cubismo", y de borrar del mapa público a cantantes, escritores y pensadores. Los centros clandestinos de detención se montaron en guarniciones militares, comisarías y edificios de las fuerzas, con salas de tortura que recibían detenidos todos los días. Los secuestros eran clandestinos e ilegales. Grupos de tareas arrasaban escuelas, casas y lugares de trabajo, sin importar si las víctimas eran ancianos, personas con discapacidad o mujeres embarazadas. El objetivo era instalar el miedo y convertir a la propia sociedad en un aparato de delación.
"Todo esto ocurría durante el proceso militar, pero se visualiza actualmente y se aplica en plenitud en nuestro país y por ende en nuestra provincia. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia."
Luego habló de la ESMA y de los vuelos de la muerte, de la orden de eliminar a todos pero sin dejar rastros, del método que consistía en llevar a los detenidos en avión y arrojarlos al Río de la Plata. La lógica era brutal en su simpleza: "Sin cuerpo no hay pruebas y sin pruebas no hay delito." Recordó cómo en 1977 un grupo de madres que buscaban a sus hijos se encontraron espontáneamente en la Plaza de Mayo y, como las reuniones estaban prohibidas, comenzaron a caminar en círculos. Así nacieron las rondas de las Madres. Y cuando la movida empezó a llamar la atención de la prensa extranjera, Jorge Rafael Videla salió a una conferencia de prensa y pronunció una de las frases más escalofriantes de la historia argentina: "Mientras sean desaparecidos no se les puede dar ningún tratamiento especial. Es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está muerto ni vivo."
En el plano económico, Chapa recordó que bajo el lema de achicar el Estado para agrandar la Nación se desmanteló el sector público, se suspendieron paritarias, se congelaron salarios y se eliminó el control de precios. Y entonces volvió al presente, sin eufemismos: "Todo esto ocurría durante el proceso militar, pero se visualiza actualmente y se aplica en plenitud en nuestro país y por ende en nuestra provincia. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia."

Cerró recordando que la dictadura intentó su última jugada antes de irse: destruir todos los archivos sobre secuestros, torturas y desapariciones, y aprobar una ley de amnistía para los represores. Pero la democracia volvió en octubre de 1983, cargando con las heridas: treinta mil desaparecidos, setecientos muertos en Malvinas, una industria nacional herida de muerte y una deuda externa multiplicada por seis. "Por eso hoy conmemoramos a las víctimas para mantener viva la memoria, defender la democracia y los derechos humanos. Por todos los desaparecidos, especialmente por nuestros vecinos Adriana Barcia y Segundo Villagra, decimos: ¡Nunca más!"




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