
Guzmán impulsa reformas regresivas: precarización laboral y desprotección ambiental en la agenda oficialista

El legislador de La Libertad Avanza, Jairo Guzmán, confirmó su alineamiento automático con dos proyectos controversiales que el oficialismo pretende impulsar desde el 2 de febrero: la llamada "modernización laboral" —eufemismo para la precarización del trabajo— y la modificación de la Ley de Glaciares, que amenaza con desproteger recursos hídricos estratégicos.
Guzmán intentó justificar lo injustificable al defender una reforma que, bajo el discurso de "modernización", esconde la intención de desmantelar conquistas históricas de los trabajadores argentinos. El diputado repite el libreto oficialista que responsabiliza al marco normativo por la desocupación, ignorando deliberadamente que la crisis del empleo responde a políticas de ajuste y desindustrialización.
"No podemos pensar un país con proyección industrial con una ley del año 1974", argumentó el legislador, en una falacia que equipara antigüedad con obsolescencia. Lo que Guzmán omite mencionar es que esa normativa garantizó durante décadas protecciones fundamentales que hoy el gobierno pretende eliminar.
El planteo de que la reforma busca "incentivar el empleo registrado" resulta contradictorio cuando propone facilitar la contratación precarizada. La promesa de que habrá "más oferta de trabajo" para que los empleados "elijan mejores condiciones" suena a burla en un contexto donde el poder de negociación de los trabajadores se encuentra sistemáticamente debilitado.
Particularmente preocupante resulta la propuesta de fragmentar la negociación colectiva por empresa, lo que en la práctica significa atomizar la capacidad de organización sindical y dejar a los trabajadores aislados frente a las corporaciones. Los "marcos mínimos de protección" que menciona Guzmán suenan a declaración de principios vacía cuando el objetivo explícito es desregular.
El argumento de que estas medidas fueron "avaladas en las urnas" constituye una manipulación: los votantes no firmaron un cheque en blanco para el desmantelamiento de derechos laborales. La amenaza velada sobre la represión de la protesta social ("el Gobierno aplicará la ley con firmeza ante situaciones de desorden") completa un panorama autoritario preocupante.
En materia ambiental, Guzmán ratificó su respaldo a la modificación de la Ley de Glaciares, usando el argumento del "federalismo" para encubrir lo que en realidad representa: abrir la puerta a la explotación de recursos en zonas sensibles que hoy están protegidas.
El discurso de que "los recursos hídricos pertenecen a las provincias" omite que la preservación del ambiente es una responsabilidad indelegable del Estado nacional, especialmente cuando se trata de ecosistemas cruciales para la provisión de agua de millones de argentinos.
La supuesta existencia de "zonas grises" que justificaría la reforma es un argumento falaz: la ley vigente establece protecciones claras que resultan incómodas para proyectos extractivistas. Transferir estas decisiones a gobiernos provinciales —muchos con vínculos estrechos con corporaciones mineras— es delegar la responsabilidad ambiental a quienes tienen conflictos de intereses evidentes.
Cuando Guzmán afirma que "las provincias van a tener la decisión, pero también la responsabilidad", lo que realmente propone es fragmentar la protección ambiental y facilitar que presiones corporativas locales puedan vulnerar áreas que deberían ser intangibles.
Una agenda al servicio de las corporaciones
Ambas iniciativas revelan un patrón común: bajo discursos de modernización y federalismo, se busca desmantelar protecciones —laborales y ambientales— que molestan a sectores concentrados de poder económico. Guzmán actúa como vocero disciplinado de un proyecto que subordina derechos de trabajadores y sustentabilidad ambiental a intereses corporativos.
Las próximas sesiones extraordinarias serán escenario de una batalla crucial: defender conquistas históricas o asistir pasivamente a su desguace. La posición de Guzmán ya está clara. La de quienes realmente representan los intereses populares, también debería estarlo.





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